Has avalado a tu hijo para comprar su casa o para montar un negocio. En su día te pareció lo normal: “para eso están los padres”. Ahora hay retrasos en las cuotas, llamadas del banco, cartas que no quieres ni abrir.
1. Aceptar la realidad: tú también estás en riesgo.
Lo primero es dejar de pensar que “el problema es de mi hijo”. Cuando avalas, el problema es de ambos. El banco puede ir contra él y contra ti. Eso es un hecho.
Antes de castigarte por haber avalado, conviene que des un paso práctico:
- Saber cuánto se debe exactamente y en qué condiciones.
- Comprobar si las cuotas se están pagando o si ya hay retrasos y reclamaciones.
- Ver con calma qué bienes tuyos pueden verse afectados (vivienda, ahorros, nómina).
Pedir esta información no es desconfiar de tu hijo ni “meter presión”. Es cuidar de algo muy serio: tu propia estabilidad y, en el fondo, también la suya. Aclararlos números es una forma de protegeros a los dos.
2. Cómo hablar con tu hijo cuando ya no puedes más.
Este es el punto difícil. Es posible que tu hijo se sienta culpable, a la defensiva o agobiado. Forma parte del proceso. Mantener la calma significa mantener una conversación sin gritos, pero sin renunciar a decir lo que tienes que decir.
- Elige un momento tranquilo, sin otros temas encima.
- Habla en términos de responsabilidad, no de culpa: “Si esto sigue así, el banco puede venir a por nuestra casa / nuestros ahorros. No podemos ignorarlo”.
- Pide datos concretos: recibos, cartas, emails del banco.
- Explica tu límite: “Hemos ayudado hasta aquí, pero no podemos asumir más deuda”.
3. Hasta dónde tiene sentido seguir sosteniendo el préstamo.
Hay señales claras de que se ha llegado al límite cuando:
- Para ayudar a tu hijo, ya estás dejando de pagar cosas básicas tuyas (recibos, préstamos propios, seguros).
- Has tocado ahorros que necesitabas para la jubilación.
- Lleváis meses “aguantando” sin un plan real de salida.
En ese punto, lo prudente es sentarse con un profesional para ver escenarios (restructuración, venta del inmueble, concursos, Segunda Oportunidad, etc.).