Cuando alguien fallece, no solo transmite sus bienes y derechos, sino también sus deudas.
Opciones de los herederos
- Aceptar pura y simplemente la herencia→ responden con todo su patrimonio.
- Aceptar a beneficio de inventario → pagan deudas solo con los bienes heredados, y protegen su patrimonio.
- Repudiar la herencia → no reciben ni bienes ni deudas.
Así, por ejemplo, si tienes un préstamo personal con el banco, la deuda pasa a tus herederos en proporción a su cuota hereditaria. Si aceptan la herencia pura y simplemente, los herederos responden incluso con su patrimonio personal. Si aceptan a beneficio de inventario, solo pagan hasta donde alcancen los bienes de la herencia.
Pongamos, por ejemplo, que una persona fallece debiendo 20.000 € de un crédito y dejando bienes valorados en 15.000 €, si los hijos aceptan la herencia a beneficio de inventario: los herederos pagan hasta 15.000 €, y el resto queda extinguido. Pero si la aceptan pura y simplemente deben pagar los 20.000 €, aunque tengan que poner 5.000 € de su bolsillo.
Tipos de deudas que se transmiten a los hijos
- Préstamos bancarios y créditos personales.
- Hipotecas y préstamos con garantía real. El inmueble pasa con la carga.
- Avales y fianzas otorgados en vida.
- Deudas fiscales y tributarias.
- Deudas con la Seguridad Social.
- Facturas pendientes, pagos a proveedores, arrendamientos, etc.
- Las indemnizaciones civiles derivadas de procesos penales.
En general, se hereda cualquier obligación patrimonial no personalísima. Las deudas con Hacienda y la Seguridad Social también se heredan, igual que un préstamo bancario, salvo que el heredero se proteja con el beneficio de inventario o renuncie a la herencia.
Si tienes deudas muy importantes y falleces sin haberlas resuelto, esa carga pasará efectivamente a tus hijos. Si estás en situación de insolvencia, puedes acogerte a la Ley de la Segunda Oportunidad antes de que llegue ese momento. Con este procedimiento puedes cancelar o reducir de forma legal las deudas que no puedes pagar, asegurando que tus hijos no hereden problemas económicos que no son suyos.