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“Después del perdón”. Volver a empezar sin caer en los mismos errores…

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Has conseguido la exoneración. Lo que hagas en los próximos meses marcará si de verdad empiezas de cero o si vuelves al mismo bucle. No basta con haber limpiado el balance, hay que cambiar los hábitos financieros.

Los primeros 12 meses no son para celebrar que “ya ha pasado todo”, sino para demostrar, con hechos, que quieres vivir de otra manera. Si ahí eres firme, la Segunda Oportunidad deja de ser una resolución en un expediente y se convierte, de verdad, en una forma nueva de manejar tu economía.


Primer paso: poner orden básico

  1. Una sola cuenta bancaria. Elige un banco y concentra ahí tus ingresos. Evita tener el dinero repartido en mil sitios “porque siempre lo has hecho así”. Cuantas menos cuentas, más control.
  2. Presupuesto realista por escrito. Apunta ingresos y gastos fijos. Lo que sobra, si sobra, es el margen. Sin este dato, vas a ciegas.
  3. Fondo mínimo de seguridad. Aunque sean 20, 50 o 100 € al mes, aparta algo. Es tu colchón para no volver a tirar de crédito a la primera avería.
  4. Tarjetas: de dónde vienes y dónde no quieres volver. Si puedes, empieza sin tarjetas de crédito. Usa débito: solo gastas lo que tienes. Si mantienes una tarjeta, que sea una y con límite bajo.
  5. Puntualidad: paga a tiempo lo que te comprometes a pagar, aunque sea poco.
  6. Humildad: acepta un nivel de vida más sencillo si es lo que ahora puedes sostener.
  7. Disciplina: repite cada mes el mismo esquema de control, ahorro y revisión, aunque te aburra.
  8. Relación con el consumo: Compra grande = tiempo de reflexión. Nada de financiar en caliente porque “son solo X euros al mes”. Pregúntate siempre cuánto pagarás en total. “Financio una nevera porque la vieja se ha roto y no puedo pagarla de golpe” es razonable. “Financio unas vacaciones porque me las merezco” no es criterio financiero.
  9. Suscripciones y pequeños gastos: lo que no usas, se cancela. Muchos pequeños plazos que “apenas se notan”: todos juntos sí se notan.

Si necesitas crédito para pagar otro crédito, eso ya no es herramienta, es señal de alarma. Ahí no se pide más, y se recorta gasto antes de que te vuelvas a ver atrapado.