Si te estás planteando la Ley de Segunda Oportunidad y odias los trámites, el riesgo no es hacerlo mal, es no hacerlo nunca.
Regla básica: nada va a la basura.
Antes de ir al abogado, revisa si tienes escaneado:
- DNI/NIE, libro de familia, DNI de los hijos menores, sentencias de divorcio y convenios de manutención, etc.
- Certificado digital
- Contrato o escritura de la casa donde vivo, o contrato de alquiler.
- Copia del contrato de trabajo y las últimas nóminas, pensiones o justificantes de ingresos..
- Si eres autónomo: últimas facturas emitidas y declaración censal (modelos 036/037). Prestaciones por desempleo o ayudas (documento de concesión). Cualquier ingreso fijo: alquileres que cobres, pensiones compensatorias, etc.
- Lista, aunque sea aproximada, de todos mis acreedores. Busca el contrato o extracto de cada deuda. Cartas de empresas de recobro. Lleva todo lo que huela a banco, préstamo, tarjeta. Contratos de préstamo y pólizas. Contratos de tarjetas de crédito o, al menos, extractos donde se vea el número de tarjeta y la entidad. Extractos bancarios de las cuentas donde se cargan las cuotas. Entra en la banca online: muchos contratos y extractos están ahí. Busca en tu correo por palabras tipo “contrato”, “préstamo”, “tarjeta”, “recibo”. Si falta algo, apúntalo en una lista de “documentos a pedir al banco”.
- Notificaciones de juzgados: demandas, monitorios, ejecuciones, embargos, señalamientos.
- Papeles de los bienes que tengo (vivienda, coche, planes, etc.). Escrituras de vivienda, garajes, trasteros. Permisos de circulación y documentación de vehículos. Contratos de planes de pensiones, fondos, seguros de ahorro. Participaciones en empresas o sociedades (escrituras, notas simples).
Queremos que el Juez tenga toda la documentación que necesita para juzgar bien tu caso, y que aprecie la diligencia y transparencia necesarias para considerarte un deudor de buena fe.