Es muy probable que, si en su día dejaste de pagar una tarjeta, un préstamo personal o incluso una hipoteca, ahora te reclame Intrum. Si lo hace, significa que o bien esa deuda ha sido vendida y que Intrum es ahora el nuevo acreedor, o que le ha sido encomendado el cobro de esa deuda.
En los últimos años, Intrum ha adquirido de manera masiva paquetes de deuda procedentes de bancos como Santander, CaixaBank o BBVA, además de haber absorbido las carteras que antes gestionaban sociedades como Aktua o Solvia. También compró a otros fondos, como Promontoria, parte de sus derechos de cobro.
Al igual que ocurre con otros fondos, Intrum pagó por esas deudas una cantidad mínima respecto a su valor original. Sin embargo, reclama la totalidad del importe nominal de la deuda, incrementado con intereses de demora y, en su caso, costas judiciales.
Intrum maneja tantos expedientes que comete errores. Reclaman deudas prescritas, no contabilizan pagos parciales o incluso confunden importes. Ha sido objeto de denuncias en varios países por prácticas agresivas (llamadas insistentes, reclamos fuera de plazo, añadir cantidades no justificadas, etc.).
Recientemente, Intrum ha afrontado problemas financieros importantes, lo que le ha llevado a buscar reestructuraciones de deuda.
👉 Dato útil: ¿Qué hacer si Intrum te reclama?
- No facilites información personal ni confirmes deudas.
- Exige toda la documentación: contrato original, cesión de crédito y extractos.
- Conserva todos los recibos, transferencias y cartas de pago. Existe el riesgo de que no se reconozcan pagos parciales previos o acuerdos alcanzados con la entidad original.
- Responde a cualquier requerimiento judicial en plazo para evitar embargos.
- Si Intrum te reclama una deuda de más de 5 años sin movimiento, pide que acrediten la interrupción de la prescripción. Si no pueden demostrarlo, la deuda ya no es exigible.
Si tienes varias deudas con Intrum u otros fondos y tu situación es insostenible, la Ley de Segunda Oportunidad puede ser la solución definitiva.