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Una familia joven logra salir adelante

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El Juzgado de lo Mercantil n.º 1 de Valladolid ha concedido la exoneración total del pasivo insatisfecho (EPI) a un matrimonio con tres hijos menores, que atravesaba una mala situación económica tras años de deudas acumuladas para cubrir necesidades básicas.

Esta pareja vivía de alquiler en Tudela de Duero, junto a sus tres hijos pequeños, de 10, 5 y 2 años, y habían afrontado durante años una economía ajustada, marcada por los salarios bajos y los periodos de inestabilidad laboral.

Su situación se complicó en 2023, cuando ella sufrió un embarazo de riesgo, lo que redujo sus ingresos durante varios meses. Ante la falta de liquidez, el matrimonio recurrió a tarjetas de crédito y pequeños préstamos personales para poder hacer frente a los gastos del hogar y de sus hijos.

Él trabajaba como carpintero, con unos ingresos netos de 1.429,38 euros al mes, mientras que ella, tras encadenar trabajos de corta duración como empleada doméstica, percibía el Ingreso Mínimo Vital de 253 euros

Entre ambos ganan menos de 1.700 euros netos mensuales, una cantidad insuficiente para cubrir sus gastos fijos, que incluyen el alquiler, alimentación, suministros y la cuota de su vehículo familiar y a la vez el pago de sus deudas.

Con el tiempo, los intereses acumulados y la imposibilidad de ponerse al día con los pagos hicieron imposible que siguieran pagando las deudas.

El concurso sin masa: justicia con sentido humano.

El juzgado reconoció que los deudores carecían de bienes embargables y que las deudas se habían generado en un contexto de necesidad y no de mala fe.

El auto, dictado el 21 de octubre de 2025, declara la conclusión del concurso sin masa y reconoce la liberación total de las deudas.

El préstamo del vehículo, garantizado con reserva de dominio, no impedía la concesión de la exoneración, por exceder el importe de la deuda del coche el valor actual del mismo.

En su resolución, el tribunal aplicó el artículo 486 y siguientes del Texto Refundido de la Ley Concursal, concediendo la exoneración total del pasivo insatisfecho sin plan de pagos.

Con esta decisión, se extinguen todas sus deudas, otorgando a la familia la posibilidad de empezar de nuevo sin arrastrar esas deudas ni amenazas de embargo.

Este caso es un ejemplo de cómo la Ley de Segunda Oportunidad puede devolver la tranquilidad a las familias que, sin haber cometido errores graves, se han visto arrastradas por las circunstancias.

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